Cosas que se hacen mal … y se podrían hacer mejor, o de otra manera.

27Feb/100

Los adjetivos en la prensa nacional

Al leer los períodicos patrios de continuo (no lo recomiendo y menos si el susodicho lo reparten gratis en esquinas de su ciudad) uno puede empezar a pensar que el mundo se está volviendo loco o que las cosas eran mucho mejor hace años. Nada más lejos de la realidad, lo único que está ocurriendo aquí es que los medios tergiversan el idioma con el fin de conseguir un titular más jugoso o sentar cátedra periodística. No hay más que pasearse por las noticias locales como para encontrar términos que hacen años no existían.

El ejemplo más claro es el ver como, por arte de magia, todas las publicaciones se ponen de acuerdo a la hora de calificar como "ola de invierno siberiano" a lo que hace unos años no era más que frío invernal. Mención aparte a la idea de llamar "tormenta perfecta" a los vientos que iban a asolar la península este fin de semana.

Pero no se detiene ahí la cosa. Escuchen atentamente la próxima vez que un noticiario televisivo informe sobre altercados violentos en un acontecimiento deportivo. Con un 97% de probabilidad, el adjetivo que utilizará el presentador de turno para referirse a los violentos que lo ocasionaron será el de energúmeno. No niego que ese epíteto les corresponda, pero, ¿acaso no disponemos en nuestro idioma de decenas (¡centenas!) de adjetivos distintos para referirnos a ellos?

Y ya el no va más: las antiguas pesetas. Me imagino a un director de periódico nacional llamando a un colega de la competencia.

- Oye, Venancio, que a partir de ahora, para hablar de las pesetas, tú di siempre antiguas pesetas?
- Anda, ¿y eso por qué?
- Pues no sé, pero así parece que el euro es mucho más moderno. Damos imagen de progreso.
- Y si somos tan modernos, ¿por qué seguimos hablando de precios en pesetas?
- Pues yo que sé, pero queda bien. Tú fijate: si dices sólo pesetas parece que somos unos incultos en la redacción. Si añadimos "antiguos" ya parece que decimos: "damos el precio en pesetas para todos los catetos que todavía no se enteran con los cifras, pero que nosotros lo sabemos perfectamente".
- Pues mira, es verdad...

De este fenómeno ya se dio cuenta Joaquín Reyes, que decía en uno de sus monólogos: "¿por qué los aledaños son siempre del estadio?"

Misterios de la vida.

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